PROYECTO UNIDAD AVANZADA

  • El barrio Minuto de Dios cuenta con diferentes oportunidades los cuales permitieron el desarrollo del proyecto NODO ARTICULADOR.
    En primera medida, es evidente que en la actualidad existe una comunidad fortalecida, arraigada y segura de sus principios donde viven con miedo a afrontarse a cambios radicales. Es ahí donde toman partido los arquitectos y se pretende regenerar un espacio para ser aprovechado en beneficio a la comunidad.
     
    Con esta interpretación de los usuarios del barrio, fue posible plantearse unos procesos tanto de diseño como de las diferentes experiencias por recorrer un proyecto. Percepción momento, secuencia, incertidumbre e intimidad surgen como tópicos análogos al análisis, a las oportunidades, a las operaciones, a las estrategias y al resultado deseado donde serán desarrollados en los diferentes grados de contacto con el proyecto.
     
    Hoy en día se presenta en el barrio una evidente desconexión entre los sistemas de ordenamiento. El río Juan Amarillo, el Humedal Santa María del Lago y la plaza central no presentan ninguna relación entre sí y se configuran como elementos aislados. Dentro de esta red de relaciones urbanas inexistentes, la plaza se establece como el nodo central y estratégico, la plaza central al no tener sus bordes bien definidos no logra relacionar de forma adecuada las diferentes escalas que la circundan, por el contrario se convierte en un tapón urbano que segrega y aísla. Esto junto con la evidente necesidad de la arquitectura de trabajar para configurar espacios de cohesión social, nos permite pensar en un plan de renovación urbana que involucre toda la manzana en donde existan espacios de encuentro social y conexiones a diversas escalas.
    Como punto de partida para resolver lo anterior se toma el concepto de los límites arquitectónicos, que además de solucionar los problemas urbanos existentes generan diversas secuencias narrativas configurando espacios de diferentes escalas y caracteres que al ser recorridos permitirán que cada individuo sienta y experimente el proyecto según su propia percepción.
     
    El proyecto, parte del entendimiento de esta manzana como la pieza clave para asumir las diferentes condiciones que la rodea. Por una parte se encuentra la universidad Minuto de Dios, la avenida Boyacá y la Calle 80 que hacen que el costado sur-oriental tenga un carácter metropolitano, en la parte occidental y nor-oriental encontramos un carácter zonal y en la parte norte un carácter barrial. La interconexión entre estas tres diferentes escalas generan tensiones que a través de la correcta disposición de la arquitectura y más específicamente de los vacíos sea posible que existan las adecuadas conexiones peatonales.
     
    Como recorrido principal se toma la conexión del río Juan Amarillo y el parque urbano, generando así tres principales plazas que responden a un circuito principal, donde una la plaza del centro tiene un carácter de contemplación y permanencia y las otras dos  se convierten en la entrada con un carácter de permanencia y congregación dando así la bienvenida al proyecto.
    Concebir todo a primera vista no es la idea del proyecto, por el contrario se busca generar un asombro, una sorpresa y un descubrimiento que se convierten en elementos fundamentales a la hora de descifrar por medio del recorrido el proyecto. La impredecibilidad en los diferentes espacios del proyecto no permiten identificar el recorrido en primera instancia, de esta manera se debe tomar el tiempo de pensar una y otra vez el destino y la ruta que se va a tomar, para así definir de manera personal el camino a seguir. Estos recorridos se convierten en el proceso de un descubrimiento paulatino definido por las diferentes sensaciones que genera cada espacio donde se hace consiente a cada individuo de su paso por el mismo. El espacio público se deja descifrar sólo a partir de la experiencia por recorrer el proyecto. Sin embargo, parece haberse creado junto con la secuencia de los patios que enmarca los grados de contacto entre el usuario y lo que cada vez parece ser su propio contexto. 
    En conclusión, es posible entender la conexión entre el individuo y el proyecto pasando por la primera percepción del cuerpo el cual no permite entender el todo en primera instancia, sino que sugiere ser recorrido de la mano de los límites arquitectónicos para que cada individuo descubra el proyecto según su propia experiencia y percepción.