Procesos de duelo histórico [marina y mercedes nieto]

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    P R O C E S O S  D E  D U E L O  H I S T Ó R I C O
     
    [ marina y mercedes nieto ]
     
     
     
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    Camilo Baquero, Mariana Hoyos, Valentina Osorio
     
     
     
    Este es un proyecto de dirección de arte, diseño de experiencia y diseño de espacios a través del cual se busca reflexionar sobre los estilos de vida y las historias que escribimos a diario a través de la memoria material que vamos dejando a su paso. El proyecto busca, además, rescatar el trabajo tradicional de artesanos colombianos, con el fin de generar un vínculo entre la producción de diseño, la manufactura tradicional y la construcción de memoria nacional e histórica a través de proyectos significativos como éste para nuestro país. 
     
    Para ello, nos centramos en un acontecimiento histórico fundamental para la memoria de nuestro país: La Catástrofe de Armero ocurrida en 1985, cuando el Nevado del Ruiz entró en erupción, derritiendo su nieve y generando una avalancha de lodo que arrastró con la totalidad del pueblo de Armero. 

    De esta forma, a partir de una investigación realizada, desarrollamos una historia ficticia que nos permitiera destacar aquellas sensaciones, detalles, personajes, espacios, ambientes e ideas generales que tendríamos como base para el desarrollo de un espacio que busca traducir materialmente el proceso de duelo personal e histórico de la Catástrofe de Armero.
     
     
     
    LA HISTORIA
     
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    Nunca más volvió de allí. Marina Nieto se fundió con su casa, con su hermana y con cada objeto que quedó atrapado bajo tierra cuando la montaña se vino abajo el 13 de noviembre de 1985.
    En la misma fecha, unos años antes, se encontraba en el mismo espacio, sobre la misma tierra que tiempo después sería parte de su ser, que daría vida a una materialización de la memoria, con Mercedes, su hermana gemela, peinándose frente al espejo. Aquel objeto tan propio que desprendía una cautivadora imagen, que permitía la magia del reflejo y en el que se hallaban noche tras noche para realizar una actividad tan simple como peinarse, pero que contemplaban con una sensación que les surgía de las tripas, un vacío en las entrañas que les acordaba que éste era el único recuerdo que les quedaba de su madre, tras morir en el parto que las vio nacer.
    Vivían en Armero con su padre, un hombre bastante mayor con el que apenas tenían contacto, por lo que juntas debían estar al tanto de la casa, de los oficios y los cuidados del hogar, de este espacio ya tan viejo pero tan vivo; lleno de lo que su padre llamaba recuerdos, pero que ellas preferían llamar memoria, porque como ésta, parecía inmortalizarse con cada grieta, parecía envejecer para siempre pero nunca morir.
    Pasaban todo el día juntas Marina y Mercedes, como si sólo fueran una, un solo órgano que subsistía con respiros compartidos y risas compartidas, con sutiles caricias compartidas y pasos compartidos, de esos que se dan con la certeza de que luego viene el otro pie, y luego el otro y así. Les correspondía un mismo ritmo y un mismo tiempo, quizás no un mismo ser, pero sí un mismo alma, una conexión metafísica que las posicionaba en el mismo espacio, como una extensión de la otra que impedía su separación, que les generaba ausencia cuando no estaban, un órgano fantasma como el que sienten los amputados.
     
    Lo mismo sintió Marina aquel 13 de noviembre. La presencia ausente de su hermana, el desgarro de sus miembros y extremidades cuando la nieve que resbalaba por la montaña arrasando tierra y formando lodo entró en contacto con su cuerpo, ese ínfimo instante en el que las fibras musculares se forzaron hasta el cansancio, hasta ceder al dolor y a la ausencia. Cuando el Nevado del Ruiz estalló en calor, Marina se hallaba en un pueblito cerca llamado Guayabal, cuidando a su tía, quien se hallaba enferma tendida en una cama. No estuvo presente, y esto supuso un punto de quiebre en su vida y en el vínculo con su gemela, el inicio de un remordimiento y una tristeza que se la tragó por semanas, que la carcomía a pedazos, que la digería salvajemente. Parecía entonces que esta existencia que compartían sin excepción alguna, se desvanecía dando paso a la oscuridad más absoluta, a la ausencia de un resto, del espacio del cuerpo de su hermana con el que siempre contaba en su deambular sincronizado. Esta pérdida, la de su familia, su hermana, su reflejo, su espejo, sus cosas, la sumergió en un profundo dolor que no le permitía hallarse a sí misma. Claro, le hacía falta su espejismo, la otra parte de su entidad.
    Semanas después, ya entregada al dolor y al profundo avismo, la magia de su memoria comenzó sutilmente a hacer presencia, a despertar en Marina un particular interés por volver al lugar de los escombros, por identificar el espacio donde yacía su casa y tratar inútilmente de hallar sus muebles, su padre, su hermana y hasta su espejo. Primero se enfrentó a un terreno deforme, tan irregular como su cuerpo sin el de su hermana. Entre paso y paso, veía sobretodo restos de su pueblo, fragmentos de casas que recordaba porque las detallaba cuando pequeña. Luego sabía que se acercaba a su propio espacio, porque una fuerza algo sobrenatural le empezó a surgir de adentro, como si su presencia cambiara algo de aquel lugar. Día a día fue destinando más tiempo a pasar por ahí, bajo la idea que la única forma de recuperar de cierta forma lo perdido, de acercarse a su hermana, era recuperando su propia imagen, aquel rostro que compartían desde su nacimiento y del que les brotaba la esencia de su ser. Por eso recogía vidrios y espejos, tratando de rearmar el que compartían, en el que se peinaban todas las noches la una a la otra, buscando hallarse en él. Pero la memoria y la naturaleza también hicieron lo suyo: desde aquel momento, la fuerza de su memoria empezó a materializarse y su fuerza traía consigo más trozos de espejo y muebles y objetos de entre el escombro que surgían, que se mezclaban con ramas y poco a poco con su mismo cuerpo. La desnudez que le suponía la ausencia de su hermana, la obligó a cubrirse con tierra, y con ramas, y de sus brazos salió musgo, salió concreto y madera, salió un espacio que levemente se matizaba con su entorno. El lugar la sedujo, porque le permitió un vínculo posible para hallarse y sentir a su hermana, sentirse una sola persona de nuevo. El lugar se le tragó, porque en medio de la tragedia y el dolor, la memoria y la naturaleza siempre saben resurgir, imponerse en su espacio y proyectar algo de luz de donde sólo hay sombra. Marina Nieto se fundió con su casa, con su hermana y con cada objeto que quedó atrapado bajo tierra. Nunca más volvió de allí.
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    CONCEPTOS
     
     
     
    A partir de la historia se desarrollaron tres conceptos que permitieron determinar 3 momentos claves del recorrido en el espacio para traducir dicha historia de forma material en los diseños que se harían posteriormente.
     
     
    1. Ceniza. f.
     
    Fragmentos. Restos oscuros suspendidos en el aire después de una catástrofe. Polvo formado por sales térreas y óxidos metálicos. Expresa dolor y arrepentimiento. Sirve para recordar el propio origen antes de morir. Reliquias o recuerdos. Señal de penitencia.
     
    2. Maleza. f.
     
    Ser vivo. Crece en una atmósfera hostil, ambientes húmedos y sombríos. Cieno, blando, suelto y pegajoso, oscuro. Se forma en fondos vacíos con agua estancada. Con el tiempo se abre paso entre las estructuras y penetra techos, paredes, aferrándose a ellos como el musgo.
     
    3. Raíz. f.
     
    Órgano. Extremidad. Parte oculta de la que precede la parte visible. Crece hacia el interior de la tierra. Se fija a ella, y se alimenta de ella para dar nueva vida. Palabra primitiva. Da origen. Se establece, se entrega a un lugar. Penetra y se extiende en la tierra tanto como da vida.
     
     
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  • MOODBOARD
     
     
  • Ceniza.
     
     
  • Maleza.
     
     
  • Raíz.
     
     
     
  • EXPLORACIÓN MATERIAL
     
     
    A partir de los 3 conceptos ( ceniza, maleza, raiz ), se dio inicio a una exploración formal y material que permitiera traducir sensorialmente dichas nociones abstractas, en texturas, colores, patrones, tamaños y formas que pudieran comunicar la esencia de la narrativa.
     
     
     
  • ceniza.
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    maleza.
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    raíz.
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    ceniza.
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    maleza.
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    raíz.
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    BOCETOS
     
     
     
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    ceniza.
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    maleza.
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    raíz.
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    MAQUETAS
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    PIEZAS FINALES
     
     
     
     
    fotografía por Mariana Hoyos y Juan David Contreras