MADANA · la liberación del deseo

  • MADANA
    la liberación del deseo 
  • Un destino indeleble recae sobre la seducción. Históricamente, la mujer ha estado relegada ante la subyugación masculina, la cual se ha encargado de mantener oculto el poder de la mujer. 
    En efecto, al liberarse, la mujer toma el control, lo femenino comienza a someter al hombre utilizando como herramienta la seducción. La seducción siendo el artificio del mundo, es una maldición que encarna la “liberación del deseo”. 
  • Lo femenino no es solamente seducción, es también desafío a lo masculino por ser el sexo, por asumir el monopolio del sexo del placer, desafío para llegar al cabo de su hegemonía y ejercerla hasta la muerte. Bajo la presión de este desafío, incesante a través de toda la historia sexual de nuestra cultura, hoy se derrumba la falocracia, por no poder responderlo.
  •  Es posible que toda nuestra concepción de la sexualidad se derrumbe al mismo tiempo, pues está edificada en torno a la función fálica y la definición positiva del sexo. En otras palabras, toda estructura se acomoda a la inversión o a la subversión, pero no a la reversión de sus términos. Esta forma reversible es la de la seducción, la forma perversa de la mujer, imaginario de la mujer, terreno de juegos y de artimañas sexuales. 
     
  • No aquella en que las mujeres habrían estado históricamente relegadas, cultura de fineses, pinturas y encajes, seducción revisada por la fase del espejo y de lo imaginario de la mujer, terreno de juegos y de artimañas sexuales.
    Nos enfocamos entonces en la palabra se-ducere: llevar aparte, desviar de su camino. La liberación del deseo femenino se enfoca en ponerle fin al patriarcado, a la hegemonía masculina y a la sumisión a la que se venía sometiendo la mujer, ella a través de la feminidad logra invertir los roles de poder y subyugación.