• · L Í M I T E S ·
    ¿Dónde se termina la calle y empieza la casa?
    ¿En qué punto dejamos de sentirnos expuestos y pasamos a tener la sensación de estar protegidos?
    Pensar que la simple idea de privacidad está delimitada en nuestras mentes por una puerta. Ese espacio de transición entre el oikos y el ágora del siglo XXI es lastimosamente, lo único que nos queda entre lo que debería ser público y lo privado. En una sociedad donde la transparencia parece ser la cualidad primordial, y donde las personas se han encargado de derribar las barreras entre aquello que se debe saber y aquello que no, encontramos aún, la figura de la puerta.
    Este proyecto es una oda, un llamado a aquello que solía delimitar el espacio privado, ese espacio que sólo nos competía a nosotros y que ahora la sociedad positivista se ha encargado de exponer. A ese maravilloso lugar de transición que compartimos con otras personas, pero que a la vez vivimos de maneras tan distintas. Las fotografías de esta serie buscan repensar la importancia de este espacio que impide ver lo que sucede detrás y protege aquello que es mejor dejar a la imaginación.
     
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